Una de las cosas que más me gustan de la cerámica es poder intervenir en el proceso de principio a fin. Desde el diseño, los bocetos, al elección del material, el color, las muestras, al modelado de cada pieza, una a una, de forma artesanal. Y por supuesto, llegando a una unicidad pero que siempre muestra pequeñas diferencias. Así es cómo hago, por ejemplo, mis platos de porcelana, de la serie Primavera o los Platos Galgo.

Plato Primavera Porcelana

Ya sabéis que estoy enamorada de la porcelana. Mi obsesión por su color y por su ligereza, hace que me encuentre a menudo con problemas técnicos, que hacen más largo el proceso, pero maravilloso. Puedo hacer platos de hasta 30 cm de diámetro y con apenas 0,4 mm de espesor, después de testar mucho el soporte, y el secado de la porcelana.

Para este modelo de platos trabajo con planchas, que hago en mi laminadora. Parto de 0,7 mm de espesor, que tras el apretón pasará a 0,5 y tras el secado y la cocción, conseguiré que sea un plato fino, equilibrado entre diseño y grosor.

Trabajando en la laminadora

Preparo la plancha de porcelana, corto varios trozos con el hilo y primero, los uno con mis dedos y si la porcelana está un poco más seca de lo habitual, hago un pequeño cosido con barbotina.

Voy alisando la superficie con ayuda de un lengüeta de silicona para dejarla completamente lisa, sin imperfecciones.

Paso la plancha de porcelana por la laminadora, para conseguir los 0,7 mm de espesor. Una vez lista, la coloco cobre mi molde para apretón, en este caso una escayola que hice a partir de un plato torneado previamente, el prototipo. Sigo este proceso porque realmente quiero que sean desiguales, y que mis dedos terminen el borde, deformen alguna que otra zona… Si los hiciera todos en el torno, serían iguales.

De nuevo con ayuda de la lengüeta, adapto mi plancha al plato. Marco el contorno del plato y recorto, con un cuchillo preciso. Recorto de forma desigual, con intención.

Continúo realizando el apretón sobre el molde de escayola, para hacer el plato cada vez más fino. De vez en cuando humedezco la superficie y espero, ya que la porcelana se seca pronto. Retoco el borde.

Toca poner el sello. Si está muy húmedo, es bueno colocar un papel fino entre el sello y la porcelana, para que se levante sin dificultad y no borre el dibujo del sello. Se deja secar siempre tapado hasta el día siguiente, que desmoldearé el plato y retocaré la parte que no se ve.

¿Qué os parece el proceso? Es delicado, laborioso, atento y gustoso, os lo garantizo. Sobre todo el tacto de la porcelana, que pasa del estado más plástico al seco en poco tiempo. Hay que «mimarla» durante el proceso, no olvidarse nuca del material, que nos habla.

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